martes, 11 de septiembre de 2012

La adolescencia



LA ADOLESCENCIA
Hoy como adultos que somos y de acuerdo a la tarea que desempeñamos, nos damos cuenta de algunos problemas que acusa el tránsito de la adolescencia que sin duda sabemos que provoca crisis en cada sujeto y se acentúa mas cuando nosotros los padres no estamos preparados para guiarlos y hacer que sea una etapa con situaciones sin consecuencias que deforman su personalidad, hoy me doy cuenta que toda tarea que per se es obligación de los padres o mejor dicho la familia, nos la están dejando a nosotros los profesores en general en más de una ocasión, es obvio que en la adolescencia el ser humano se forma cuando se enfrenta a una serie de sucesos que demarcan su vida y que aprende para el futuro, me parece amigo lector o lectora que es aquí donde se encuentra la parte critica de nuestros jóvenes hoy en día, de tal suerte que debe entonces agarrar el toro por los cuernos de esa metamorfosis que va teniendo y asumiendo que no son ajenas a los cambios físicos que se experimentan.
No puedo ahora asegurar pero me cuestiono a mi mismo sobre el trato que tienen hoy los jóvenes en contraste con el que tuvimos muchos de nosotros, que también vivimos cambios sociales muy difíciles, por ejemplo en mi caso es cuando inicie a escuchar sobre la música, la evolución después de una revolución que ahora bien recuerdo sobre la famosa URSS, USA, CHINA, etc por mencionar algunos, los Beatles, Rolling Stone, creedence, etc y artistas diversos en comparación con la actualidad existe una brecha grandísima visto con la óptica de los avances tecnológicos, mismos que saltan a la palestra de este texto en ese entonces aun se privilegiaba la imaginación, la memoria y se le sacaba el jugo a la creatividad hoy si usted está de acuerdo ya no es así y siempre como padres de familia nos quedamos un poco atrás en muchas cosas, principalmente en la de encauzar a nuestros hijos principalmente y soslayamos todo lo que no puedo inculcar a mi hijo aduciendo que es la escuela quien no se ha preocupado por formar a esta nueva generación, pero es propicio para que hagamos una retrospectiva y evaluemos que tanto hemos hecho como padre, en cuanto a la pérdida de valores y de la exigencia para que nuestros hijos aprendan o somos parte elemental en la perdida de estos aspectos vitalísimos para la conformación de un ciudadano con valores, así como aquel que ejerza su libertad en su beneficio y el de los demás, que la palabra democracia toma en realidad su sentido y es un principio de convivencia y no un elemento de elección que no llega a serlo ni en el sentido estricto que adquiere esta en el campo semántico sin pasar a la acción.
A continuación daré a conocer lo que medianamente he observado en mi poco tiempo dedicado al magisterio que va por ahí de los 28 años, unos dedicado al medio superior y veintidós al medio básico y definitivamente creo que en la mayoría de las ocasiones el adolescente reciba una atención de adolescentes hoy adultos que no terminaron de formarse o se mal formaron, pero que por la edad biológica fueron cursando niveles escolares y llegaron a recibir un titulo y ahora son la parte formadora, pero con una visión equivocada que se suma a la que recibieron por parte de sus padres en familia.
Recuerdo mucho algunas anécdotas que ahora voy a capitular, la primera, es la de Mariano, cuando llega y le dice a un profesor de Física que no estaba de acuerdo con la evaluación que presentaba su hija, alegaba que no era merecedora de ella y que mancharía su historial, pienso en este momento que hasta hubiera querido ser del movimiento 132, para realizar una marcha por su desacuerdo, total que el profesor tuvo que convertir su evaluación en calificación para que no hiciera tanto pancho el Sr. Mauro. Imagínese usted que paso por la cabeza de su hija en ese momento; pasado el tiempo fue a la universidad y escogió ingeniería con la primera asignatura que se encontró fue precisamente con la física y la impartía el decano del tecnológico, no acredito y se volvió a quejar con su padre quiso hacer lo mismo y solo encontró con que tenía que volver a cursar la materia y no era solamente esa sino que se le acumulaban otras dos y lo que hizo el padre fue mejor sacarla del tec y aducía que no servía y que de nada valía el esfuerzo, entonces me puse a pensar que no está mal la hija sino el padre, por no contar con experiencia que le permitieran ayudar a encauzar a sus hijos, así como permitirle enfrentar y buscar la solución a sus propios problemas.
Segundo caso; una alumna Maria, llega tarde a la escuela 25 minutos y el prefecto le informa que por acuerdo de los padres, la entrada es a las 7:00 am, por lo tanto ya no puede entrar hasta mañana, va inmediatamente y se lo comunica a su padre, su papa viene y se dirige a prefectura y le dice que salieron de la ciudad y que llegaron casi a las cinco de la mañana, siendo este el motivo de no llegar a tiempo y menos portar el uniforme. En este caso especialmente como queda la figura de padre ante la niña, si ella había dicho que no lego temprano porque no había funcionado el despertador, es pues aquí la pregunta ¿Dónde quedan los valores?.


En consecuencia de la anécdota anterior, es aquí cuando algunas manifestaciones de estos jóvenes: Las paradojas entre desafío de independencia y dependencia infantil, sobre investidura intelectual contra la emergencia pulsional, depresividad expresadas como quejas (no como enfermedad), soledad en el grupo, taciturnidad, dificultades escolares, rebelión frente a la Sociedad adulta, agresión y destrucción hacia su cuerpo y hacia el de los otros, acceso al alcohol o drogas para mitigar “la falta”, otras conductas de riesgo, etc.
Para poder entender el mundo de la adolescencia debemos recordar que: El adolescente necesita figuras parentales, imagos o relevos, contenedores y presentes pero no intrusivos. El adolescente en lugar de “decir” va a actuar (sus actos nunca carecen de significados), necesitan de la transmisión de sus orígenes (puntos de anclajes y capital fantasmático), del re-conocimiento y comprensión de su estado, de su aceptación a pesar de sus cambios, y así como necesita enfrentar al adulto necesita también del adulto que le haga frente (no se debe claudicar).

Fraternalmente

M.C: Javier F. Merchan Noyola

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