La
Muerte de la Conversación
A
pesar de este y otro pensamiento o reflexión igual seguramente nuestro diario
vivir no cambiara y tal vez ni en lo más mínimo se modificara, porque estamos
siendo entes que se apropian de la moda y en ocasiones o quizás el un 95 %, con
actividades que no redundan más en la disgregación familiar, perdida de
trabajo, perdida de hábitos y hasta la perdida de la memoria, por lo siguiente:
Sabemos que el uso del celular contrae problemas de salud y económicos mas sin
embargo lo usamos, existen en el mundo más gente perdiendo la audición de un
oído a causa de este, poca falta de comunicación con los demás y los manager,
gerentes o directivos funcionarios etc, ya no se toman la molestia de
interpretar un documento y evitan la fatiga reenviándolo, es más hasta sin leer
si quiera su contenido, la ergonomía nos viene ganando mas a través de
ofrecernos mejores adelantos, pero si esto lo comparamos con una operación
básica de las matemáticas no se relaciona en nada positivo con la proporción
directa, mas bien con la proporción inversa y porque asevero esto; en la
primera es que si con 50 pesos puedo realizar cuatro llamadas, con 100 serán
ocho, 150 serán 12, etc..y esto nos lleva a un gasto tremendo, no lo cree
usted?, pero con lo que mas se relaciona es en la salud, No uso del celular es
igual a 100% salud mental, 25 % de uso del cel es igual al 75 % de salud mental
y así sucesivamente.
Pero
en fin, ahora me quiero introducir en las pocas consecuencias que tiene el uso
del cel, esto nace después de acabar de leerlo en internet que a la entrada de
algunos restaurantes europeos les decomisan a los clientes sus teléfonos
celulares. Según la nota, se trata de una corriente de personas que busca
recobrar el placer de comer, beber y conversar sin que los ring tones
interrumpan, ni los comensales den vueltas como gatos entre las mesas mientras
hablan a gritos. La noticia me produjo envidia de la buena. Personalmente , ya
no recuerdo lo que es sostener una conversación de corrido, larga y profunda,
bebiendo café o chocolate, sin que mi interlocutor me deje con la palabra en la
boca, porque suena su celular.
En
ocasiones es peor. Hace poco estaba en una reunión de trabajo que simplemente
se disolvió porque tres de las cinco personas que estábamos en la mesa
empezaron a atender sus llamadas urgentes por celular. Era un caos
indescriptible de conversaciones al mismo tiempo.
Gracias
al celular, la conversación se está convirtiendo en un esbozo telegráfico que
no llega a ningún lado. El teléfono se ha convertido en un verdadero intruso.
Cada vez es peor. Antes, la gente solía buscar un rincón para hablar. Ahora se
ha perdido el pudor. Todo el mundo grita por su móvil, desde el lugar mismo en
que se encuentra.
No
niego las virtudes de la comunicación por celular. La velocidad, el don de la
ubicuidad que produce y por supuesto, la integración que ha propiciado para
muchos sectores antes al margen de la telefonía. Pero me preocupa que mientras
más nos comunicamos en la distancia, menos nos hablamos cuando estamos cerca.
Me
impresiona la dependencia que tenemos del teléfono. Preferimos perder la cédula
profesional que el móvil, pues con frecuencia, la tarjeta sim funciona más que
nuestra propia memoria. El celular más que un instrumento, parece una extensión
del cuerpo, y casi nadie puede resistir la sensación de abandono y soledad
cuando pasan las horas y este no suena.
Por
eso quizá algunos nunca lo apagan. ¡Ni en cine! He visto a más de uno contestar
en voz baja para decir: "Estoy en cine, ahora te llamo".
Es
algo que por más que intento, no puedo entender. También puedo percibir la
sensación de desamparo que se produce en
muchas personas cuando las azafatas dicen en el avión que está a punto de
despegar que es hora de apagar los celulares. También he sido testigo de la
inquietud que se desata cuando suena uno de los timbres más populares y todos
en acto reflejo nos llevamos la mano al bolsillo o la cartera, buscando el
propio aparato.
Pero
de todos, los Blackberry merecen capítulo aparte. Enajenados y autistas. Así he
visto a muchos de mis colegas, absortos en el chat de este nuevo invento. La
escena suele repetirse.
El
Blackberry en el escritorio. Un pitido que anuncia la llegada de un mensaje, y
el personaje que tengo en frente se lanza sobre el teléfono. Casi nunca pueden
abstenerse de contestar de inmediato. Lo veo teclear un rato, masajear la
bolita, y sonreír; luego mirarme y decir: "¿En qué íbamos?". Pero ya
la conversación se ha ido al traste. No conozco a nadie que tenga Blackberry y
no sea adicto a éste.
Alguien
me decía que antes, en las mañanas al levantarse, su primer instinto era
tomarse un buen café. Ahora su primer acto cotidiano es tomar su aparato y
responder al instante todos sus mensajes. Es la tiranía de lo instantáneo, de
lo simultáneo, de lo disperso, de la sobredosis de información y de la conexión
con un mundo virtual que terminará acabando con el otrora delicioso placer de
conversar con el otro, frente a frente.
Amigo,
usted y yo estamos en esta situación, pero creo que será posible el uso de el y
para colofón del mismo finalizare con una anécdota personal: No Hace no mas de
dos semanas asistí a un curso de actualización y en la tarde después de
conversar con mis amigos, compañeros y conocidos extravié mis celular, deberá
usted saber y estoy seguro de lo que hubiera pasado en otros tiempos; cual mas
de mis compañeros hubiesen ido a buscarme porque no contaron con el honor de
verme en el curso la sesión completa y me buscaban para ir a comer a
determinado lugar, en ese momento empezaron a llamarme algunos obviamente no
todos para extenderme la invitación y mi celular los mandaba a buzon y ahí
quedo, cuando me vieron lo primero que me dijo uno de ellos, ¡donde andabas nos
tenias preocupados porque no contestas y tienes esa mana! Después de un breve
explicación acerca del extravió me dijeron bueno y porque no dices.
Pero
ahora me quiero situar en los setentas, que hubiera pasado, seguramente, se
hubiese dado una movilización (termino CNTE o PRD), para preguntar por mi y en
eso hasta se establecen silogismos, si vamos a tal parte y no esta; si lo
encontramos, le vamos a dar pamba; por lo menos seria otro tipo de acción en
donde estuviese de por medio el pensamiento y la reacción de el, o no cree
usted?
Fraternalmente
Javier
Filemon Merchan N
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