viernes, 28 de febrero de 2014

Muerte de la comunicacion


La Muerte de la Conversación
A pesar de este y otro pensamiento o reflexión igual seguramente nuestro diario vivir no cambiara y tal vez ni en lo más mínimo se modificara, porque estamos siendo entes que se apropian de la moda y en ocasiones o quizás el un 95 %, con actividades que no redundan más en la disgregación familiar, perdida de trabajo, perdida de hábitos y hasta la perdida de la memoria, por lo siguiente: Sabemos que el uso del celular contrae problemas de salud y económicos mas sin embargo lo usamos, existen en el mundo más gente perdiendo la audición de un oído a causa de este, poca falta de comunicación con los demás y los manager, gerentes o directivos funcionarios etc, ya no se toman la molestia de interpretar un documento y evitan la fatiga reenviándolo, es más hasta sin leer si quiera su contenido, la ergonomía nos viene ganando mas a través de ofrecernos mejores adelantos, pero si esto lo comparamos con una operación básica de las matemáticas no se relaciona en nada positivo con la proporción directa, mas bien con la proporción inversa y porque asevero esto; en la primera es que si con 50 pesos puedo realizar cuatro llamadas, con 100 serán ocho, 150 serán 12, etc..y esto nos lleva a un gasto tremendo, no lo cree usted?, pero con lo que mas se relaciona es en la salud, No uso del celular es igual a 100% salud mental, 25 % de uso del cel es igual al 75 % de salud mental y así sucesivamente.
Pero en fin, ahora me quiero introducir en las pocas consecuencias que tiene el uso del cel, esto nace después de acabar de leerlo en internet que a la entrada de algunos restaurantes europeos les decomisan a los clientes sus teléfonos celulares. Según la nota, se trata de una corriente de personas que busca recobrar el placer de comer, beber y conversar sin que los ring tones interrumpan, ni los comensales den vueltas como gatos entre las mesas mientras hablan a gritos. La noticia me produjo envidia de la buena. Personalmente , ya no recuerdo lo que es sostener una conversación de corrido, larga y profunda, bebiendo café o chocolate, sin que mi interlocutor me deje con la palabra en la boca, porque suena su celular.
En ocasiones es peor. Hace poco estaba en una reunión de trabajo que simplemente se disolvió porque tres de las cinco personas que estábamos en la mesa empezaron a atender sus llamadas urgentes por celular. Era un caos indescriptible de conversaciones al mismo tiempo.
Gracias al celular, la conversación se está convirtiendo en un esbozo telegráfico que no llega a ningún lado. El teléfono se ha convertido en un verdadero intruso. Cada vez es peor. Antes, la gente solía buscar un rincón para hablar. Ahora se ha perdido el pudor. Todo el mundo grita por su móvil, desde el lugar mismo en que se encuentra.
No niego las virtudes de la comunicación por celular. La velocidad, el don de la ubicuidad que produce y por supuesto, la integración que ha propiciado para muchos sectores antes al margen de la telefonía. Pero me preocupa que mientras más nos comunicamos en la distancia, menos nos hablamos cuando estamos cerca.
Me impresiona la dependencia que tenemos del teléfono. Preferimos perder la cédula profesional que el móvil, pues con frecuencia, la tarjeta sim funciona más que nuestra propia memoria. El celular más que un instrumento, parece una extensión del cuerpo, y casi nadie puede resistir la sensación de abandono y soledad cuando pasan las horas y este no suena.
Por eso quizá algunos nunca lo apagan. ¡Ni en cine! He visto a más de uno contestar en voz baja para decir: "Estoy en cine, ahora te llamo".
Es algo que por más que intento, no puedo entender. También puedo percibir la sensación de  desamparo que se produce en muchas personas cuando las azafatas dicen en el avión que está a punto de despegar que es hora de apagar los celulares. También he sido testigo de la inquietud que se desata cuando suena uno de los timbres más populares y todos en acto reflejo nos llevamos la mano al bolsillo o la cartera, buscando el propio aparato.
Pero de todos, los Blackberry merecen capítulo aparte. Enajenados y autistas. Así he visto a muchos de mis colegas, absortos en el chat de este nuevo invento. La escena suele repetirse.
El Blackberry en el escritorio. Un pitido que anuncia la llegada de un mensaje, y el personaje que tengo en frente se lanza sobre el teléfono. Casi nunca pueden abstenerse de contestar de inmediato. Lo veo teclear un rato, masajear la bolita, y sonreír; luego mirarme y decir: "¿En qué íbamos?". Pero ya la conversación se ha ido al traste. No conozco a nadie que tenga Blackberry y no sea adicto a éste.

Alguien me decía que antes, en las mañanas al levantarse, su primer instinto era tomarse un buen café. Ahora su primer acto cotidiano es tomar su aparato y responder al instante todos sus mensajes. Es la tiranía de lo instantáneo, de lo simultáneo, de lo disperso, de la sobredosis de información y de la conexión con un mundo virtual que terminará acabando con el otrora delicioso placer de conversar con el otro, frente a frente. 
Amigo, usted y yo estamos en esta situación, pero creo que será posible el uso de el y para colofón del mismo finalizare con una anécdota personal: No Hace no mas de dos semanas asistí a un curso de actualización y en la tarde después de conversar con mis amigos, compañeros y conocidos extravié mis celular, deberá usted saber y estoy seguro de lo que hubiera pasado en otros tiempos; cual mas de mis compañeros hubiesen ido a buscarme porque no contaron con el honor de verme en el curso la sesión completa y me buscaban para ir a comer a determinado lugar, en ese momento empezaron a llamarme algunos obviamente no todos para extenderme la invitación y mi celular los mandaba a buzon y ahí quedo, cuando me vieron lo primero que me dijo uno de ellos, ¡donde andabas nos tenias preocupados porque no contestas y tienes esa mana! Después de un breve explicación acerca del extravió me dijeron bueno y porque no dices.
Pero ahora me quiero situar en los setentas, que hubiera pasado, seguramente, se hubiese dado una movilización (termino CNTE o PRD), para preguntar por mi y en eso hasta se establecen silogismos, si vamos a tal parte y no esta; si lo encontramos, le vamos a dar pamba; por lo menos seria otro tipo de acción en donde estuviese de por medio el pensamiento y la reacción de el, o no cree usted?
Fraternalmente

Javier Filemon Merchan N

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